Tocar, sentir u olfatear: lo que podrán hacer los ordenadores en 5 años

Foto delpax/ cc Flickr

El futuro inmediato se parecerá mucho a las películas de ciencia ficción. IBM acaba de sacar sus previsiones a cinco años vista de hacia dónde van a ir la computación y cómo la innovación va a cambiar el modo en el que los ordenadores interactúan con nosotros. Como explica uno de los expertos de la compañía, ahora mismo los ordenadores no son más que máquinas gigantescas de cálculo, que no piensan, pero en el futuro sí lo harán.

Según IBM, los ordenadores del futuro inmediato podrán aprender, adaptarse, sentir o tener experiencias que le permitirán descubrir el mundo tal como es. Las computadoras no pensarán por nosotros, concluye la compañía, aunque sí nos ayudarán a ser más productivos o más conscientes de las características del mundo que nos rodea.

¿Cómo lo harán los ordenadores del mañana? Los equipos tendrán una suerte de sentidos como los del ser humano. “Al igual que el cerebro humano se basa en la interactuación con el mundo usando varios sentidos, haciendo combinaciones de esos avances, los sistemas cognitivos aportarán gran valor y conocimientos, ayudándonos a solventar algunos de nuestros más complicados retos”, apunta en un comunicado Bernie Meyerson, vicepresidente de innovación e IBM fellow.

Las pantallas de los móviles permitirán así tocar, lo que convertirá de aquí a cinco años a la industria del comercio en algo diferente. Un comprador que quiera hacerse con un producto no tendrá más que emplear la pantalla de su dispositivo móvil para conseguir tocarlo, o al menos saber cómo resultan al tacto los materiales de los que está hecho. Seda, algodón o lino serán algunos de los materiales que el usuario podrá sentir en su terminal. Para ello, se emplearán las capacidades de vibración de los dispositivos, como por ejemplo ya se hace en la industria del videojuego para generar sensación de estar en el entorno apropiado, utilizando diferentes pautas vibratorias para crear sensaciones al tacto.

Los ordenadores también podrán ver, más allá de lo que hacen ahora mismo (únicamente leen las etiquetas de texto que nosotros asociamos a las imágenes de una manera o de otra). En el futuro, apuestan los sabios en los que IBM ha confiado para generar estas previsiones, los ordenadores serán capaces de no sólo reconocer los diferentes elementos que existen en las imágenes sino también de convertir cada píxel en significado, como hace el ojo humano para entender cada fotografía. Así, serán por ejemplo capaces de entender qué colores o qué texturas son las que aparecen retratadas, lo que podría cambiar la industria de la agricultura o de la salud.

Pero el tacto y la vista no serán los únicos sentidos que ganen. También podrán, por ejemplo, escuchar.  Las computadoras podrán diferenciar los diferentes elementos que configuran los sonidos, como la vibración o la frecuencia, lo que permitirá a los equipos interpretar aquello que captan para diferenciar peligros inminentes como, por ejemplo, la caída de un árbol en el bosque. Además, a medida que sigan escuchando sonidos podrán aprender de lo que oyen, lo que permitirá, por ejemplo, dar un sentido a los sonidos de los bebés.

En el caso del olfato, los ordenadores no van a crear olores aunque sí serán capaces de interpretar aquellos que llegan a ellos. Así, podrán ayudar a los médicos interpretando los olores, las micromoléculas y los biomarcadores del aliento de un enfermo para detectar asma, epilepsia, diabetes o enfermedades del hígado o del riñón separando los que son normales de los que fallan. Aunque pueda sonar a ciencia ficción, IBM ya está haciendo algo similar con las obras de arte, con sensores que analizan el entorno en el que se encuentran las obras de arte para determinar si existen elementos ambientales que puedan dañarlas.

Por último, las computadoras tendrán el sentido del gusto y llevarán la cocina a un nivel mucho más elevado. Los equipos serán capaces de llegar a los alimentos a un nivel molecular para hacer recetas más sabrosas y más innovadoras (los investigadores de IBM están ya trabajando en este punto en concreto). Además, en un futuro van a ser capaces de comparar recetas a un nivel tan elevado que conseguirán encontrar nuevas mezclas de sabores que gusten al sentido del gusto humano. Igualmente, podrán ayudarnos a comer más sano, ya que podrán hacer combinaciones de sabores que nos convencerán para optar, por ejemplo, por un plato de vegetales en vez de por una bolsa de patatas fritas y también sabrán, gracias a algoritmos específicos que determinarán de una forma exacta la composición molecular de la comida, las razones por las que unos platos nos gustan y otros no.

Foto cc  delpax

Etiquetas ,

Contenidos Relacionados

Top