Una supercomputadora hecha de piezas de Lego

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Un equipo de ingenieros de la Universidad de Southampton, en Reino Unido, ha construido una supercomputadora con 64 ordenadores Raspberry Pi, unidos por piezas de Lego. Cables y switches para conectar los chips completan el proyecto experimental.

El conjunto despliega una potencia de 64 procesadores, de 700 Mhz cada uno, amparados en 1 TB de capacidad de almacenamiento. Ha sido bautizado por sus creadores como ‘Iridis-Pi’. No está a la altura de las supercomputadoras más avanzadas, como las enormidades fabricadas por IBM o centros de investigación en China y Estados Unidos, pero tampoco es su finalidad.

Iridis-Pi parece un mecanismo elaborado de Lego pero encierra una potencia de cálculo vertiginosa para el coste al que ha sido producida. El software tampoco supuso un gasto mayor. Se utilizó el entorno de programación de código abierto ‘Python Tools fot Virtual Studio’, gratuito. “Instalamos y construímos todo el software necesario en Pi, empezando desde una imagen estándar del sistema Debian Wheezy y hemos publicado una guía para que podáis construir vuestra propia supercomputadora vosotros mismos”, explicaba el profesor Simon Cox, responsable del proyecto.

Una supercomputador por 3.000 euros

Cuando los ingenieros de la Universidad de Southampton se enteraron de que la fundación Raspberry Pi tenía stock encargaron 64 unidades. El ordenador, del tamaño de una tarjeta de crédito, consta de los componentes más básicos para el funcionamiento de un equipo informático. Dispone de un procesador, así como entradas para conectores. Todo ello gobernado por la plataforma Android.

Para conectar todos los microordenadores se utilizaron switches y cables. La capacidad se proveyó con tarjetas SD de 16 GB, una por cada Raspberry Pi. Pero había que conformar una estructura con el fin de colocar sólida y ordenadamente el conjunto entero. Con esta misión entraron las piezas de Lego, que encajaron los dispositivos haciendo las funciones de un rack.

El objetivo del proyecto era demostrar que se puede fabricar de forma barata una supercomputadora. Según comentan en la página de la universidad el coste fue de algo menos de 2.500 libras (unos 3.050 euros), sin contar los switches. Así los estudiantes podrán experimentar con este tipo de dispositivos de gran potencia, cuyo alto precio los hace difíciles de adquirir.

De una forma, los estudiantes de ingeniería informática pueden montar su propia supercomputadora como si se tratara de un juguete complejo de Lego. De hecho, el hijo de seis años del profesor Cox colaboró probando las estructuras. “El equipo quiere ver este sistema de bajo coste como un punto de partida que inspire y capacite a los estudiantes poner en práctica computación de alto rendimiento y manejo de datos”, confiesa el responsable del proyecto.

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