Ramón López de Mántaras: “Dudo que las máquinas lleguen a igualar en inteligencia a los humanos”

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La idea de programar ordenadores digitales para que tengan un comportamiento inteligente no aparece de forma seria en el mundo de la ciencia hasta los años 50. Desde entonces la llamada inteligencia artificial ha evolucionado mucho y ha ido llegando a nuestra vida cotidiana aplicada a múltiples ámbitos, desde la medicina a Internet, pasando por los videojuegos o incluso la economía. No obstante, la ciencia sigue avanzando y aún quedan muchos retos por superar. Sobre este apasionante mundo de la inteligencia artificial, su desarrollo, desafíos y futuro, TICbeat ha conversado con una de las voces mundiales más potentes en la materia. Se trata de Ramón López de Mántaras, galardonado recientemente con el Premio Nacional de Informática 2012, distinción que otorga anualmente la Sociedad Científica Informática de España.

López de Mántaras, que dirige el Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial (IIIA) del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas) es, además, el único científico que no investiga en Estados Unidos que ha recibido el Premio Robert S. Engelmore (en 2011) que concede la prestigiosa Asociación para el Avance de la Inteligencia Artificial (AAAI, en sus siglas en inglés).

El científico, aficionado a la poesía, el jazz, el buen vino, el esquí y el patinaje sobre ruedas, decidió adentrarse en el mundo de la tecnología después de ver en 1969 en televisión la retransmisión en directo de la llegada de Armstrong a la Luna. “Me impresionó muchísimo –explica–. En clase un profesor comentó que eso había sido posible gracias a la “electrónica” y por eso decidí estudiar Ingeniería Electrónica. De ahí pasé a hacer una tesis doctoral en automática y robótica y de eso a la inteligencia artificial ya había un pequeño pasito…”.

 

- ¿Cómo calificaría la evolución que ha experimentado la inteligencia artificial desde sus comienzos? ¿Se ha avanzado como se preveía?

Al final lo que parecía más fácil ha resultado ser lo más difícil y viceversa. Me explico. En los años 50 se pensaba que las cosas que los seres humanos sabemos hacer sin necesidad de contar con una especialización o formación elevada –por ejemplo, reconocer una cara conocida entre la multitud o, simplemente, ver los objetos y entender lo que vemos, como saber que estamos en una cocina por las cosas que vemos en ese espacio, etc.– ha resultado ser lo más difícil de conseguir . De hecho, aún no sabemos cómo hacer para que los robots, por ejemplo, identifiquen los objetos que tienen a su alrededor.

Sin embargo, lo que parecía complicado porque requiere una especialización muy alta, por ejemplo, reconocer una enfermedad, que precisa de una carrera de Medicina en el caso de las personas, sí se ha logrado con la inteligencia artificial. ¿Por qué? Porque es más fácil dotar a las máquinas de conocimientos muy especializados sobre una materia. Así, por ejemplo, un sistema con inteligencia artificial puede diagnosticar una enfermedad de un paciente en base a sus síntomas, a su historial, etc. Sin embargo, analizar y comprender una escena o identificar una cara necesita algo que los humanos tenemos y las máquinas no: el sentido común.

 

- ¿Y no es posible conseguir que las máquinas puedan tenerlo alguna vez?

Yo dudo de que lo consigamos alguna vez. Las personas adquirimos el sentido común a través de las vivencias y las experiencias. Desde que nacemos estamos viviendo diferentes situaciones: en casa, en la escuela infantil, en el colegio, en el trabajo… Las máquinas carecen de vivencias. Sí pueden ser expertas en determinados conocimientos que les transferimos pero al final son lo que llamamos sabios idiotas. Solo hacen bien una cosa, están superespecializadas. Por ejemplo, juegan perfectamente al ajedrez, pero solo a este juego. Por el contrario las personas tenemos una inteligencia general.

 

Las máquinas carecen de vivencias. Sí pueden ser expertas en determinados conocimientos que les transferimos pero al final son lo que llamamos sabios idiotas

 

- ¿Y ese es el gran desafío al que se enfrenta la inteligencia artificial?

Sí, que las máquinas lleguen a adquirir un conocimiento más genérico, una inteligencia general y que no sean sabios idiotas es la última frontera, el gran reto. Pero, reitero, dudo que las máquinas lleguen a igualar en inteligencia a los humanos. ¿Por qué? Simplemente porque una máquina no es una persona. Y es muy complicado dotar a las máquinas de sentido común. Por otro lado, esto plantea otro tipo de problemas de carácter ético.

 

- ¿Pero se está trabajando en dotar a las máquinas de sentido común? ¿Cómo?

Sí. Hablar de este tipo de inteligencia artificial conlleva referirse a la cognición situada. Es decir, las máquinas tienen que tener sensores, un sistema visual y actuadores que les ayuden a manipular un objeto. En esta línea, se están desarrollando robots antropomórficos que se construyen de una forma similar a la humana, que pueden tomar objetos, etc. Incluso se está experimentando con pieles artificiales que puedan experimentar el sentido del tacto. Pero lo dicho, aún quedan muchos años, incluso siglos, para que esto sea una realidad, si es que llega. Lograr este desafío no es menos complejo que, en el área de la biología, descubrir el origen de la vida.

 

Lograr que las máquinas tengan sentido común e inteligencia general no es menos complejo que, en el área de la biología, descubrir el origen de la vida

 

- No obstante, yendo ya a un mundo mucho más terrenal y tangible, lo cierto es que sí existen cada vez más aplicaciones de inteligencia artificial en el mercado ¿no?

Por supuesto. La inteligencia artificial tiene muchas aplicaciones. Cada día surgen nuevos algoritmos de aprendizaje, sistemas de reconocimiento visual de objetos, etc. De hecho, podemos decir que no hay ningún ámbito de la actividad humana donde no existan aplicaciones de inteligencia artificial.

 

- ¿Por ejemplo?

Uno de los más destacados es Internet. Cada día se avanza más en la web semántica, una red más inteligente que se ve cada día en los avances de los principales buscadores. Otro de los ámbitos que emplea inteligencia artificial es el de los videojuegos, cada vez más sofisticados. O los robots autónomos, que ya son una realidad, por ejemplo, en el campo de la automoción, donde ya hay automóviles con piloto automático. Asimismo, ya se está trabajando en aplicaciones para personas con movilidad reducida.

Las aplicaciones son infinitas, desde los robots para limpieza del hogar que están popularizados en forma de robots aspiradora, los más simples, a prototipos que cargan y descargan el lavavajillas. Otra área donde está muy avanzada la aplicación de la inteligencia artificial es el mundo de la sanidad y la farmacología. De hecho, el diseño de nuevos fármacos se lleva a cabo con estos sistemas.

Asimismo, la economía es otra área donde la inteligencia artificial está entrando con fuerza. Gracias a la simulación de millones de agentes será posible predecir, por ejemplo, situaciones de crisis.

 

Gracias a la inteligencia artificial sería posible predecir las crisis económicas

 

- Así que la inteligencia artificial ya está cambiando nuestra vida.

Sí, sin duda. Bueno, en realidad la informática en general hace años que la ha cambiado. Y las telecomunicaciones también. Quién se imagina hoy vivir sin móvil.

 

- ¿Cuál diría que ha sido el avance más revolucionario en el mundo de las TIC?

La aparición del ordenador personal y, posteriormente, de la capacidad de conectarlo a Internet han sido agentes de importantes cambios.

 

- Volvamos a la inteligencia artificial. ¿Qué proyectos están desarrollando en el Instituto que dirige?

Tenemos tres líneas. Una es la de los sistemas multiagente, es decir, el desarrollo de agentes con inteligencia artificial para resolver problemas complejos. Otra es la de los sistemas de aprendizaje por similitud o analogía. Y una tercera es el fundamento lógico.

Dentro de estas tres áreas desarrollamos proyectos muy diversos con empresas, de carácter europeo, etc. Por ejemplo, estamos trabajando en un sistema de ayuda a la toma de decisiones que se está aplicando en una empresa de camiones, para dotar de inteligencia a su logística y poder gestionar mejor sus recursos, ahorrar energía, etc.

También estamos trabajando en la tecnología del acuerdo para automatizar el proceso de resolución de conflictos entre dos entidades, por ejemplo, en el uso de un recurso como el agua o en los conflictos que surgen con las aerolíneas… Y estamos desarrollando algoritmos que calculan la reputación y la confianza de algo. En este caso, éstos son útiles para determinar la reputación de, por ejemplo, páginas web de comercio electrónico. Otra iniciativa en la que trabajamos es en el desarrollo de moderadores automáticos de redes sociales, para evitar que determinados usuarios digan algo ofensivo y que no tenga que haber una persona que lo modere todo el tiempo.

 

- ¿Hacen muchos proyectos con empresas?

Teniendo en cuenta la situación actual de crisis, sí, los hacemos. No obstante, lo cierto es que, en general, las empresas españolas no arriesgan sus recursos económicos como sí lo hacen las de otros países del mundo. Lo que hacen es que piden créditos con condiciones ventajosas a Industria para poder innovar. De hecho, muchas de las colaboraciones que hacemos con ellas dependen de que salgan adelante las subvenciones que han pedido y esto es un problema, porque si no salen, al final los proyectos se quedan parados, después de haber invertido nosotros tiempo y recursos.

 

- Hablando de I+D, ¿cómo les están afectando los recortes realizados por el Gobierno en esta materia?

Además de habernos recortado un 30% el presupuesto básico para nuestro funcionamiento y de habernos bajado el sueldo, lo más grave de toda esta situación es la pérdida de cerebros que se está produciendo en España. Los recién doctorados se están yendo a otros países al no ver oportunidades aquí. No salen apenas plazas para científicos y se está jubilando a mucha gente.

Creo que España va a dar un salto importantísimo hacia atrás en los rankings de Ciencia. Entre 2008 y 2009 estábamos entre los primeros 10 países del mundo pero vamos a caer en la lista y hasta más allá del año 2030 no volveremos a tener la situación en la que nos encontrábamos hace cuatro años. Y, mientras, el resto de países de nuestro entorno seguirá avanzando…

 

 

 

 

Esther Macías

Periodista especializada en tecnología, innovación, economía digital y emprendimiento. Tras un largo paso por iWorld y ComputerWorld, desde 2013 estoy inmersa en la prodigiosa aventura de TICbeat como jefa de redacción.

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