Cómo el origami está revolucionando la tecnología

origami tecnologiaEl origami es un antiguo arte japonés que permite utilizando únicamente papel hacer pequeñas obras de arte. Los nenúfares son las opciones más clásicas y sencillas, pero el abanico de potenciales obras a construir empleando estas técnicas es casi inabarcable. Sólo la pericia y la imaginación del artista pueden poner barreras a qué se hace. ¿Puede un arte tan artesanal, tan sencillo, tener efecto en el mundo de las nuevas tecnologías?

Puede. Varias son las funcionalidades que se le están dando ya al origami en el desarrollo de nuevas soluciones en ciencia y tecnología. La razón es clara. El origami permite ver de forma directa y sencilla qué es lo que está construyendo. La robótica, las matemáticas, la tecnología y la biología ya usan el origami en diseño de productos, soluciones y respuestas a incógnitas, sobre todo porque les permite racionalizar sus procesos de manufactura, tal y como señala en un artículo BusinessWeek.

El auge de las aplicaciones del origami al mundo aséptico de la ciencia se enmarca en un proceso en el que cada vez se opta por elementos distintos: por ejemplo, otro de los ejemplos que muestra BusinessWeek de los caminos sorprendentes por los que opta la ciencia es la ingeniería robótica, que analiza los seres vivos como si fuesen sistemas mecánicos para llegar a conclusiones sobre su funcionamiento. La aplicación del origami no es más que tirar las fronteras entre mundos tan alejados, para permitir de una forma imaginativa solventar los problemas.

Así, por ejemplo, el origami puede servir para ver claro el funcionamiento de las interfaces gestuales. Es lo que propone el diseñador Juan Sanchez, quien considera que las interfaces táctiles pueden ser especialmente difíciles de entender para usuarios y diseñadores. El origami permite verlas en vivo, de una forma tangible, descubriendo de forma intuitiva los caminos que se van a seguir para efectuar cualquier movimiento, cualquier acción. Lo que no tiene sentido en el mundo real tampoco lo tendrá en el digital: esa es la conclusión del uso del origami en el desarrollo de esos productos, concluye FastCompany, por lo que no tiene sentido lanzar en la interfaz algo que el papel ha demostrado confuso o erróneo.

Origami del ADN

El origami funciona en diseño y también como elemento base para otras apuestas innovadoras, como es el caso del origami de ADN. Aquí no nos encontramos con el tradicional arte japonés, con el recorte de papeles de forma magistral para crear figuras, sino con la realización de formas – como sucede con el origami – usando en lugar de papel fragmentos de ADN.

Se han realizado figuras con formas de copos de nieve, caras sonrientes o mapas del mundo. Aunque puede parecer una tontería simplemente divertida a primera vista, en realidad es algo mucho más serio que hacer simplemente dibujos o formas. De forma sencilla, se pueden desarrollar aplicaciones de todo tipo, desde medicamentos que resuelvan necesidades muy específicas hasta herramientas que solventen problemas a nanoescala.

El MIT, Massachusetts Institute of Technology, trabaja en un software que que permita popularizar los usos del origami de ADN, haciéndolo mucho más simple y sencillo.

Foto cc garysan97

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