Chip de localización para la gestión de residuos

Lograr un comportamiento ecológico de los ciudadanos es un proceso conjunto de concienciación y de educación. Pero cuando se complica, algunos ayuntamientos recurren a la tecnología. Se ha ideado un sistema para localizar a los que no reciclan: vigilando sus cubos de basura.

Se trata de una técnica bastante sencilla que se apoya en los chips de localización pero con un uso innvoador. Se utiliza para descubrir a quienes incumplen la ordenanza municipal de basuras.

En Cleveland, Estados Unidos

La ciudad ha distribuido nuevos cubos para el reciclaje con un chip incluido. A su vez, los camiones de la basura llevan un identificador de radiofrecuencia que registra cada vez que un ciudadano saca sus residuos reciclables, permitiendo saber si un cubo determinado lleva mucho tiempo sin ser utilizado.

Entonces, el sistema avisa sobre qué cubos no han sido recogidos en las últimas semanas y da parte a un equipo de controladores que se pasa por la casa en cuestión para comprobar que no está tirando los residuos reciclables en el contenedor de desperdicios orgánicos. En caso de tener más de un 10% de la basura mal ubicada, es multado con hasta 100 dólares.

Cleveland está tratando de convertirse en una ciudad ecológica, y no sólo por hacer una buena descomposición de la basura. Con esta automatización esperan también ganar en productividad y en eficiencia.

Acostumbrar a los ciudadanos a cambiar su comportamiento del día a día es una tarea complicada tanto en grandes ciudades como en pequeñas localidades. La innovación en los procesos, encaminada a facilitar la tarea del reciclaje, es una solución social que también puede llevar a una solución económica.

Actualmente, existen dos modelos principales para ejecutar las labores de reciclaje. O llevarlo a cabo dentro de la propia empresa o integrarse en organizaciones horizontales llamadas Sistemas de Integrados de Gestión. Después, en cada país los métodos de pagos y cobros varían para adaptarse a realidades tan diferentes como que, en España, las unidades de reciclaje cobran por recibir los residuos y por vender el producto resultante.

Soluciones innovadoras que permitan diversificar el modelo, acercando a usuarios, ayuntamientos y empresas de reciclaje, serán parte de un futuro más sostenible participando de los beneficios de un negocio en continuo crecimiento.

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